|
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
|
 |
|
 |
|
 |
|
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
| Es
la invitación de Yamaoka: recorrer como él lo ha hecho los
derroteros de este periplo. Es lo que viene haciendo tiempo atrás. Y
Mishima, silencioso, expectante, mero espíritu de una época
recientemente pasada, observa. En la calle, entre la gente que alivia
la monotonía con diversión, hay gorras de un guerrero japonés.
Guerrero como nosotros que nos hemos atrevido a preguntar, a formular
dudas y a correr de nuevo el riesgo de no encontrar respuestas de
quienes se han preguntado, de quienes han optado por el peligro de
reconocerse isuficientes.
"Un meditador muere dos veces por
día" dicen en Japón. Es, seguramente, su modo de expresar la
relación entre la justa percepción de la existencia y la sensación
de pérdida. El acero que pudo sentir Mishima en sus último instantes
de vida le dio, con toda seguridad, mayor sabiduría de la que
esperaba. Incluso él había vivido en sueños. Había imaginado el
riesgo revelador, la batalla alumbradora. Creyó poder elegir la
distancia que lo separaba de la verdad.
Ahora guarda silencio. Y espera porque es
nuestro turno y él sólo puede observar, recordar a lo sumo con su
estela -como tantos otros cuyo rastro nos enriquece- que la pasividad
es el peor enemigo.
Galería Edurne.
C/ justiniano, 3.
Madrid. Tel. 91 310 06 51
Horario de 11 a 14 y de 18 a 21 (de martes a viernes) y de 12 a 13.30
y de 18 a 20 (sábados)
|
 |
|
|
|
 |
 |
 |
|
 |
|
|