Cómeme, cómeme… ha titulado ROSALÍA BANET la exposición con la que la galería Espacio Mínimo inaugura la temporada 04-05
la artista vuelve a incidir en la trampa de las apariencias utilizando una iconografía y una estética, en una primera mirada, dulce, colorista y complaciente, para hacernos digerible una realidad mucho más dura, negra e hiriente.
Al entrar en la exposición, el espectador se encuentra con una especie de exquisita confitería que, en principio, justifica el título caníbal de la muestra. En distintos tipos de expositores, típicos de cualquier negocio de pastelería –repisas de metacrilato colgadas de las paredes, islas portatartas esparcidas por el suelo y diversos modelos de bandejas, tarteras o recipientes colocados en bandas- aparecen, perfectamente ordenados, pasteles, tartas, flanes o brazos de gitano de apariencia real y apetitosa. Una segunda mirada nos basta para comprobar que en realidad están hechos de carne, piel, vísceras y sangre y que su orden obedece al tipo de enfermedad que representan: de los ojos, de la piel, de la sangre….
En la segunda sala, enteramente pintada de rojo, tres grandes lienzos de 260 x 210 cms. cuelgan cada uno en una pared como tres decorativos tapices coloristas y abstractos. Una nueva y detenida mirada nos sobra para comprobar que retratan realistas interiores humanos repletos de vísceras y músculos sobre un fondo de sangre que conforman una asfixiante y, por qué no, estética y decorativa maraña, como si se hubiese abierto en canal o diseccionado un cuerpo y pudiéramos entrar en su interior, eso sí, sin mancharnos.
Por último, la pequeña sala del sótano, se encuentra desbordada por una escultura que la ocupa casi totalmente formada por distintos órganos que se engarzan al techo, a las paredes y al suelo por sus propias venas y tendones creando una especie de atractiva y palpitante telaraña.
La herida y/o la enfermedad y, por tanto, la vulnerabilidad que ellas comportan es el eje sobre el que se desarrolla esta exposición.
Demasiado frecuentemente la enfermedad se convierte en el lugar donde habita lo feo, lo deforme, o lo mutilado, en definitiva, el horror. Si lo repulsivo está en nuestra propia piel (o la de un semejante) o en nuestro interior, se convierte en un peligro acechante y, por tanto, en miedo, pues evidencia nuestra propia fragilidad.
La descontextualización que la artista realiza en estas obras de las heridas o las enfermedades, nos da una visión completamente inusual y diferente de éstas que, incluso, podemos percibir como algo bello. El envoltorio en el que se presentan, limpio y ordenado, estéticamente atractivo, les quita en un principio repulsión haciéndolas casi apetecibles pero enormemente inquietantes.
ROSALÍA BANET (Madrid, 197), es Licenciada en BB.AA. por la Universidad de Vigo y fue Profesora de Pintura en la Facultad de BB.AA. de Altea. Ha expuesto individualmente en distintas galerías españolas y extranjeras y ha participado en importantes muestras colectivas y, con la galería Espacio Mínimo, en destacadas Ferias Internacionales de Arte Contemporáneo como ARCO, ART CHICAGO, ART BASEL MIAMI BEACH o ARTSSIMA.
Para Más Información:www.espaciominimo.com