La galería Espacio Mínimo programa la primera exposición individual en España de TOM OF FINLAND (Tom de Finlandia), compuesta por poco más de una treintena –el mayor número de obras del artista reunidas en una galería comercial- de sus característicos dibujos –apuntes y bocetos para sus publicaciones- de hombres jóvenes de estereotipada belleza y exagerada virilidad en escenas abiertamente eróticas, que sirvieron para fijar la estética gay masculina de las últimas décadas del pasado siglo y que aún siguen hoy incidiendo en el trabajo de un gran número de jóvenes creadores de disciplinas diversas.
Nacido en Kaarina, Finlandia en 1920, Touko Laaksonen -como realmente se llamaba- inicia sus estudios de diseño artístico en Helsinki en 1939. Un año después, su país entra en la Segunda Guerra Mundial y él es movilizado en 1941. Es entonces cuando comienza su fascinación por algunos de los elementos que marcarán su ideal de la masculinidad como los uniformes o las vestimentas de cuero y cuando realiza sus primeros dibujos eróticos, generalmente acuarelas en los que sus modelos, tratados con cierto toque naïf, expresan muchos de los tópicos que la sociedad tenía de los gays en ese tiempo, como el amaneramiento o la marginalidad. Es a partir de la década de los 50, al iniciar su carrera comercial como diseñador, cuando se centra en un estilo “foto-realista” caracterizado por una obsesiva atención al detalle, perfilando sus imágenes con exceso, y una eficaz utilización del claro-oscuro, y cuando aparecen en sus dibujos ciertos elementos fundamentales que persistirán en el futuro como las pinceladas de humor, el sentimiento de cercanía, una carga erótica mucho más fuerte y, sobre todo, una actitud extremadamente positiva hacia las actividades sexuales que los hombre practican entre ellos. Si en su juventud y al inicio de su carrera la homosexualidad podía verse como una tara o perversión, a partir de entonces, al menos en sus dibujos, los GAYS se mostrarán abiertos y viriles, disfrutando de sus encuentros sexuales, libres y positivos, protagonistas de historias que siempre terminan bien. Desde entonces y hasta el inicio de los años 70, su trabajo tiene un fuerte estilo ilustrativo. Será a partir de 1973, al dedicarse exclusivamente al dibujo, cuando muestre una mayor atención a la calidad técnica de sus obras, de complicada elaboración en múltiples etapas, desde el desarrollo argumental, la composición de las escenas y sus diferentes posibilidades de disposición espacial, los estudios detallados de cada uno de los personajes y de algunos elementos que requerían un tratamiento especial, para pasar posteriormente todos los estudios anteriores al dibujo definitivo para su publicación, ejecutado con lápiz y en muy pocas ocasiones terminado con tinta, acuarela o témpera.
Para la realización de sus obras se inspira en las revistas pornográficas, en los carteles de propaganda soviética y nazi, en la moda y en la cultura de la calle, pero, sobre todo, en las revistas de cultura física que colecciona desde los años 50. También encuentra fuente de inspiración, en particular para las composiciones, en las obras de los maestros de la pintura renacentista y barroca, aunque, como él mismo afirmó, el fin último de sus obras no era el artístico sino el pornográfico. Buscaba ante todo provocar excitación para lo que recurre a escenificar en el papel sus más atrevidas y gozosas fantasías. A pesar de ello, su trabajo tiene bastantes puntos en común con el de algunos representantes de la vanguardia underground americana de la década de los 70, sobre todo en lo que tiene de bisagra entre alta y baja cultura, para los que se convierte en un referente.
La ausencia de individualidad en los caracteres convierte a sus personajes en iconos de la masculinidad. Para construir su ideal masculino, Tom se centra en diversos representantes de corporaciones que a través de los tiempos se han tenido como depositarios de la virilidad -soldados, marineros, policías o carceleros- a los que otorga una exagerada perfección formal y una exacerbada virilidad. Sus personajes se van haciendo paulatinamente eco de cuatro décadas de cambios en el ideal estético masculino. Imberbes, velludos, musculados, tatuados, rasurados o perforados no sólo reflejan tendencias sino que las imponen.
TOM OF FINLAND (1920-1991) realiza sus primeras ilustraciones en los años 40 pero es a partir de los años 50 cuando sus dibujos comienzan a ser habituales de las publicaciones eróticas masculinas y durante las tres décadas restantes se irá fraguando su leyenda e irá perfilando la evolución de la estética gay del final del pasado siglo. Sus dibujos traspasarán las fronteras de los medios impresos pornográficos para ocupar las salas de galerías de arte y museos. En 1991 Christie’s subasta en New York tres dibujos suyos pertenecientes a la colección de Robert Mapperthorpe. Poco después es incluido en la Bienal del Whitney de 1991 y su obra se expone en Daniel Buchholz Galerie de Colonia, Mark Moore Gallery de Santa Mónica (USA), Enmanuel Perrotin Galeríe de París, The New Museum de New York, Los Angeles County Museum of Art o el Whitney Museum de New York. Su obra está representada, entre otras importantes colecciones, en el Museum of Contemporary Art de Helsinki, Los Angeles County Museum of Art de Lós Ángeles o el San Francisco Museum of Modern Art en San Francisco.
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