Este trabajo
es una reflexión plástico-poética
sobre las imágenes objeto de adoración.
Ante al vacío de creencias contundentes,
sálidas y colectivas, la caducidad
de los grandes credos, y el horror contemporáneo,
(algunos) nos creamos nuestros propios símbolos,
nuestros fetiches, sucumbiendo ante la fascinación
de elementos triviales, cotidianos, cargados
de valor afectivo, haciendo una elección
individual del objeto de fe.
Esta serie
pretende crear un simulacro, un juego, una
ficción, un artificio de algunas
de las cosas en las que creemos en la intimidad
de nuestras fantasías (u obsesiones)
para dar con ese lugar mágico e ideal
en el que nos sentimos protegidos como niños.
Esta formado
por una serie de fotografías de elementos
naturales, (caracoles, huesos, plumas, semillas,
etc.) tomadas en un contexto que no les
es propio, y intervenidas en las copias.
Las imágenes, las grafías
y los nombres, articulan una estructura
sígnica que importa relaciones asociativas
vinculadas directamente a la estructura
del lenguaje de cada observador.